
El milagro de José Pérez Nevado: dos balas y un escapulario en Matabuena
Hola, vecinos:
Hoy queremos recuperar una de esas historias que forman parte de la memoria de nuestro pueblo y que, más de tres siglos después, todavía puden despertar cierta curiosidad. Sucedió en 1702 y tiene como protagonista a un vecino de Matabuena, José Pérez Nevado, a dos salteadores de caminos y a un escapulario de nuestra querida Virgen del Carmen.
La historia ha llegado hasta nosotros a través de una declaración fechada en Segovia el 4 de mayo de 1702, que actualmente reproduce la web del Ayuntamiento de Matabuena. En ella, el propio José Pérez Nevado relata lo que le había sucedido unas semanas antes.
Pérez Nevado era natural de Segovia y residía en Matabuena. Desde joven, según su testimonio, había sido muy devoto de la Virgen del Carmen y llevaba desde hacía más de diez años su escapulario. Su tío, Francisco Sanz de Calatayud, era entonces cura de Matabuena y había promovido y costeado una nueva capilla dedicada a la Virgen dentro de la iglesia parroquial, probablemente la que se encuentra en la parte trasera de la actual iglesia de Matabuena. José, según se indica, incluso había participado en las obras de la misma.
Un día tuvo que emprender un largo viaje hasta Extremadura llevando consigo cuatro mil reales, destinados al pago de las rentas de una dehesa. Antes de salir pidió a su tío que celebrase tres misas en la nueva capilla para pedir protección durante el camino.
Celebradas las misas, partió de Matabuena en dirección al puerto de Navafría.
Y allí comienza la parte más interesante de la historia. Mientras descendía el puerto, “cubriéndose el rostro con la capa por el frío reinante”, José Pérez Nevado fue sorprendido por dos hombres. Uno agarró las riendas de su mula y el otro se aproximó armado.
Al darse cuenta del peligro, invocó a la Virgen del Carmen e intentó huir. Entonces uno de los hombres disparó contra él “a tan corta distancia que no había ocho pasos”.
El impacto le derribó contra unas peñas. Convencido de estar gravemente herido, logró continuar hasta Lozoya, donde llegó a casa del cura pidiendo que lo confesara porque creía que iba a morir, dándole incluso la extremaunción. Poco después perdió el conocimiento.
Cuando comenzaron a examinar su cuerpo apareció la sorpresa. Dos balas habían atravesado las distintas prendas que llevaba sobre el cuerpo. Sin embargo, ninguna había penetrado en él. Ambas habían quedado deformadas y detenidas en el escapulario de la Virgen del Carmen que llevaba entre la ropa y la camisa, a la altura de los riñones.
Para quienes presenciaron aquello no hubo duda de su significado. Según la declaración, en Lozoya repicaron las campanas en agradecimiento a la Virgen y el episodio fue puesto por escrito. Después de permanecer allí dos días, José Pérez Nevado regresó a Matabuena sano y acudió a la capilla del Carmen para dar gracias.
La tradición sitúa el episodio el 30 de marzo de 1702. Poco más de un mes después, el 4 de mayo, Pérez Nevado prestaba declaración en Segovia para dejar por escrito aquella experiencia que se tildaba de “milagro”.

¿Qué sabemos realmente de aquel testimonio?
Aquí la historia se vuelve todavía más interesante.
No disponemos actualmente del expediente original digitalizado. Lo que podemos consultar es la transcripción publicada por el Ayuntamiento de Matabuena. Pero algunos de los datos que aparecen en ella sí pueden contrastarse con fuentes históricas completamente independientes.
La declaración afirma que José Pérez Nevado compareció ante Jacinto Valledor y Fresno, al que identifica como canónigo de la Catedral de Segovia y provisor y vicario general del Obispado.
Y.. ese personaje existió. El Episcopologio de la diócesis de Segovia confirma que Jacinto Valledor estaba vinculado al gobierno de la diócesis precisamente en aquellos años. En 1699 actuó como procurador del nuevo obispo de Segovia, Baltasar de Mendoza y Sandoval, y la misma fuente explica que posteriormente fue provisor del Obispado y canónigo de la Catedral. Es decir, coinciden el personaje, las fechas y los cargos que aparecen en la declaración de Pérez Nevado.
Y el contexto de la propia iglesia también encaja. Sabemos que el edificio actual se había levantado tras una profunda reforma iniciada en 1617 y concluida en 1626, conservando una portada románica procedente del templo anterior. A lo largo del siglo XVII la iglesia siguió enriqueciéndose: el retablo mayor está documentado en 1671 y el pórtico que protege la portada lleva la fecha de 1696. La construcción de una nueva capilla del Carmen en los primeros años del siglo XVIII encaja, por tanto, perfectamente dentro de ese proceso de ampliación y transformación del templo.
Historia, tradición y memoria
Eso pertenece, naturalmente, al terreno de la fe. La documentación histórica no puede demostrar una intervención sobrenatural.
Pero sí nos permite decir algo que quizá sea igual de interesante: la historia de José Pérez Nevado no es simplemente una leyenda sin fecha ni protagonistas. Nos ha llegado vinculada a una declaración fechada en 1702, situada en lugares reales y protagonizada por personas que podemos rastrear históricamente. Incluso quien habría recibido oficialmente el testimonio, Jacinto Valledor y Fresno.
Y así, alrededor de un antiguo vecino de nuestra Matabuena quedó para siempre la historia, e incluso el milagro, de aquellas dos balas que atravesaron las ropas de un viajero pero se detuvieron, según su testimonio, en el escapulario de la Virgen del Carmen.
Fuentes y referencias bibliográficas:
Ayuntamiento de Matabuena. «Iglesia». Consultado el 9 de octubre de 2026. https://www.matabuena.es/iglesia.
Cueto Ruiz, Ronald. «Una biografía inédita de don Baltasar de Mendoza y Sandoval, obispo de Segovia (1699–1727)». Estudios Segovianos 13, n.os 37–39 (1961): 429–460. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7278799.
García y García-Estévez, Ángel. «Episcopologio de la diócesis de Segovia. Noticias de los obispos de Segovia desde sus orígenes hasta nuestros días». Estudios Segovianos 40, n.º 97 (1998): 177–345. https://estudiossegovianos.es/wp-content/uploads/2021/05/1998-XL_177.pdf (páginas 293-295).